MARTES 10/08: ORACIÓN

“¿Quién soy yo (…) para que venga a visitarme?”

.: PREPARACIÓN de la Oración: BUSCO UN LUGAR, donde pueda rezar, determino el TIEMPO DE ORACION, también una POSTURA CORPORAL cómoda y relajada, ME TRANQUILIZO, tomo conciencia de las SENSACIONES, SONIDOS Y DEL SILENCIO interior… .

.: Me pongo en la PRESENCIA DE DIOS: “Pido interno conocimiento y sentir de Maria que me acompaña y visita”

.: PREÁMBULOS
1º) COMPOSICIÓN VIENDO EL LUGAR:
Imaginarme a Maria, Isabel y Zacarías, y todo el entorno.
2º) PETICIÓN: ¿Qué puedo pedir?........................................................................................................................................


Maria, intercede para que conozca a Jesús y así amarlo y seguirlo.

.: ESCUCHO A DIOS: Lc 1,39-56
Durante su embarazo, Maria partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludo a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de Maria, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamo: “¡Tu eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¡¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño salto de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”. Maria dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque Él miro con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamaran feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, disperso a los soberbios de corazón. Derribo a los poderosos de su trono y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a favor de Abraham y de su descendencia para siempre”. Maria permaneció con Isabel unos tres meses y luego regreso a su casa.

Para profundizar:
La invitación es a meterse dentro de la historia, a escuchar y ver a los personajes de la escena, ser uno más.
Como en una película veo todo lo que sucede en el lugar, veo los detalles de los rostros y del lugar. Escucho las voces, los tonos ¿Qué expresan con su voz? ¿Cómo reacciona Isabel? ¿Cómo Maria? ¿Qué hago yo frente a esta visita?
Hoy Maria viene a visitarte, deja todo para encontrarse con vos y traerte la alegría de esta Nueva Vida en Jesús ¿Cómo la recibo? ¿En que estado y condiciones de vida me encuentra? ¿Qué cosas ocupan mi vida y no me permiten disfrutar de esta visita? “Feliz de ti por haber creído en la promesa” ¿Reconozco la promesa que Dios tiene para mi? ¿Me abandono a ella? ¿Reconozco felicidad en mi vida?

Deja que Jesús te hable, te cuestione, te muestre como SOS a través de esta oración.

.: COLOQUIO
Hablo con Jesús como lo hago con un amigo… Le damos Gracias por tantos bienes y tantos dones recibidos... Rezamos un Gloria al finalizar.

.: EXAMEN de la Oración:
El examen es volver a MIRAR, a RECORDAR, para DESCRIBIR lo que me pasó durante la oración… Entonces con todo mi ser y en especial las tres potencias:
MEMORIA: sentimientos, afectos, re-cordis  (recordar)
ENTENDIMIENTO: ideas, conexiones, reflexiones, comparaciones
VOLUNTAD: deseos, ganas, opciones

Miro las IMÁGENES, los PENSAMIENTOS que surgieron a raíz de las imágenes y los SENTIMIENTOS que se me producen a raíz de las imágenes y pensamientos…


* ¿Cómo estoy? ¿Cómo comencé? ¿El lugar, sirvió? ¿Tuve distracciones? ¿Qué me distraía? ¿Qué pensamientos me vinieron? De todas las frases que leí, ¿cuál fue la que me gustó? ¿Qué sentí? ¿Qué sentimientos predominaron? ¿Cómo terminé la oración? ¿Cómo me sentía?
* Una vez que escribiste todo esto, describí todos los sentimientos que pudiste encontrar en todas las partes de la oración. Por ahora, advierto lo que siento y lo describo. Y lo escribo. En dónde sentiste más gusto, o al contrario, más disgusto, y también qué sentimiento te dominó…




TOMA SEÑOR:
Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y mi voluntad, todo mi haber y poseer; Vos me lo diste, a Vos, Señor, lo torno; todo es tuyo, disponed a tu voluntad; dame tu amor, dame tu gracia, que ésta me basta.

Martes 3/08/10: Taller Ignaciano

Modos de Orar
Meditación - Contemplación


1. LA RUTA DE LA MEDITACIÓN

El primer método que te presento es el de la meditación. Es un método que invita a acercarse al texto empleando fundamentalmente la racionalidad, la voluntad y la memoria.
El esquema básico de la meditación es: contacto consigo mismo(a), ponerse en la presencia de Dios, hacer la petición, orar el contenido y finalizar con el coloquio.

Contacto consigo mismo(a): es decir, generar la conexión interna consigo mismo(a), cerrando el círculo de energía que ayude a la concentración. Esto se hace con respiración, relajamiento. Sobre todo respirando con el vientre.

Ponerse en presencia de Dios: atender al canal primordial de comunicación de cada persona (auditivo, visual, sensible). Y buscar la presencia de Dios en el pasado de la manera que se acopla más al modo propio de ser.

Hacer la petición: punto central de la oración. Hay que pedir por donde ya se ha venido recibiendo. Para esto es necesario tener en cuenta las peticiones básicas que tienen que ver con lo que llamamos consigna. La consigna es la petición primordial, es decir, la consigna se hace petición. (Vr. Gr.: si la consigna es confía, la petición será Señor, que yo confíe… si es cree y entrégate, la petición será Señor que yo crea y me entregue…). Esta petición se hace, en primer lugar encontrando la lógica y la necesidad de pedir lo que se está demandando. Luego se pasa al corazón, donde se encuentran los deseos y se enfocan los afectos hacia esa petición. Las entrañas son fuente de oración, en cuanto se introduce toda la pasión para desear lo que se pide. La genitalidad me abre desde el polo más íntimo de comunicación a la experiencia anhelada de Dios. Las manos y los pies se ponen en movimiento para realizar lo que ya se está pidiendo. La petición moviliza, por tanto, todo el cuerpo. Finalmente, se expresa corpóreamente la petición, se hace una escultura de ella con el propio cuerpo, y ahí se está listo para dialogar corporalmente en la escena evangélica…

El contenido: es lo que da carne a la petición, son las fuentes con las que se alimenta la oración. Estas fuentes son tres básicamente:

1) La historia de Salvación: la Palabra de Dios en la Escritura. Se buscan previamente textos que inviten a considerar eso de la petición, a la luz de la Revelación. El Evangelio es aquí fuente de la oración. También se pueden seguir los textos de la liturgia, viendo cómo ellos revelan algo de lo que se está pidiendo o cómo dan algo nuevo.

2) La biografía: se busca en la historia personal, en el propio proceso, elementos, datos, referencias, que den contenido y adjetivación a esa petición.

3) La historia real: se busca en la vida de la gente, en la vida de los más necesitados y necesitadas, datos, elementos, ejemplos que ayuden a profundizar en la petición.

Coloquio: es el cierre de la oración, es un diálogo que se establece “como un amigo habla a otro amigo”. Es una conversación libre sobre lo que se ha estado considerando. Una manera de hacerlo, sobre todo en temas importantes o de mucha trascendencia personal e histórica, es realizando lo que Ignacio llamó en sus Ejercicios Espirituales el triple coloquio [EE 147]: pedir la intercesión de María para que ponga con el Hijo y luego establecer como “procesiones”: que el Hijo me lleve al Padre, y éste, a su vez, me envíe su Espíritu para realizar la tarea.



2. LA RUTA DE LA CONTEMPLACIÓN

El segundo método que quiero proponerte es el de la contemplación. Este método posibilita una mayor implicación del cuerpo porque es una invitación a pedir ser incluidos(as) en la escena. Toda experiencia de oración es gratuita, pero en la contemplación se experimenta muchísimo más la dimensión de don que tiene la oración, pues no es uno(a) mismo(a) quien hace contemplación, sino que recibe como regalo, como gracia, esta posibilidad.
Resaltamos dos maneras de poder vivir la experiencia de la contemplación, una, la más típicamente ignaciana, propone pedir estar en la escena viendo lo que hacen y escuchando lo que dicen, sirviendo en sus necesidades como esclavito indigno [EE 114]; una segunda manera, es un tipo de contemplación que podríamos llamar gestáltica: estar en la escena asumiendo el rol de cada uno de los personajes que allí aparecen.
El esquema básico de la contemplación en sus primeros pasos es similar al de la meditación, su especificidad se caracteriza en el momento de tomar el cuerpo (el contenido) de la oración.

Conectarse consigo mismo(a): tomarse el tiempo de conectar consigo mismo(a)… sólo cuando se ha logrado esto es posible disponerse a recibir la gracia de la contemplación.

Ponerse en la presencia de Dios: emplear todos los canales donde se reconoce que Él se mueve para cada uno(a): visual, auditivo, sensible. Tratar de involucrar los tres canales.

Petición: es el timón de la oración, desdobla y da el objetivo… Es lo que mantiene el rumbo, lo que lleva al cauce nuevamente, en caso de distracciones. La petición es como un estribillo para “amarrar” la Palabra de Dios que se está contemplando. Se hace el paso de lo que se pide por todas las instancias y luego se esculturiza la petición .

Contenido de la oración: - Esquema básico para la contemplación-:

1) Leer el texto pausadamente…. Se vuelve a leer…

2) Se representa, se escenifica con el cuerpo y se pide constantemente ser incluido(a)…

3) Dejar que la lectura lo tome: que el texto invite… Hasta que de pronto le tire… Meterse es gracia… la contemplación necesita mucho más favor de Dios para gozar de la inclusión a su misterio. (Por eso, es necesario tener en cuenta que si no se recibe la gracia de poder estar contemplativamente orando un texto, se requiere volver al camino de la meditación, y orar de ese modo hasta que Dios regale el don de la contemplación.)

 Estar “como si presente me hallase”: ver las personas, oír lo que dicen, ver lo que hacen. Estar en la escena como “esclavito indigno” sirviéndoles en sus necesidades.

 Hacer “como si fuera” alguno de los personajes… sentir como sentiría cada uno; es decir, contemplar el texto en forma gestáltica, asumiendo cada uno de los personajes del texto.

 Reflectir para sacar algún provecho… descubrir qué se saca de haber estado presente en el episodio del Evangelio que se contempló, es como “echar pan en la mochila para el camino”…, es decir aprender de esa experiencia y guardarlo para llevarlo a la vida.

Coloquio: fluir espontáneo con la Trinidad, de igual modo que en la meditación.

La aplicación de sentido es otra manera de vivir la contemplación; la introducción del cuerpo es mucho más intensa, puesto que no sólo se implican la vista y el oído, sino que se vinculan todos los sentidos a la escena: ver, oír, oler, gustar, tocar… Es hacer una total inversión corpórea en la oración…


3. ORAR CON EL CUERPO

El último modo de orar te presento en este texto, es el de la oración con el propio cuerpo, ya no sólo como canal de expresión de la petición, sino como modo específico de oración. Resaltamos este aspecto, porque no es posible captar la dimensión de Dios encarnado, sino a través del propio cuerpo, y no tanto desde la lógica racional.


4. EL EXAMEN DE LA ORACIÓN

Aunque el examen de la oración no es un modo de orar, sí es un punto de referencia fundamental para que la oración llegue a ser lo que debe ser: un espacio donde se reconoce y se acoge el deseo de Dios en mi vida.
El examen de la oración tiene como objetivo discernir lo que aconteció en ella. Por eso el punto de partida es pedir gracia para que el Señor me muestre el regalo que me dio en ella, y para que me sea posible reconocer las mociones y las tretas que hubo en la oración.
Es también interesante la confrontación entre lo que se estaba pidiendo y lo que se recibió… No hay que olvidar que la oración es Embajada, que allí pasa lo que Dios quiere que pase, con la certeza y la confianza de nuestra parte de que, si lo dejamos actuar, Él siempre hace que sane nuestra herida, se potencie nuestro manantial, y nos sintamos invitados(as) a la tarea de comprometernos con la historia. Es también el momento de hacerse consciente y dócil al modo como Dios quiere llevarnos.


Tomado de "la danza de los íntimos deseos siendo persona en plenitud"
CARLOS RAFAEL CABARRÚS SJ
Editorial Desclée de Brouwer, Bilbao – España
5º edición, enero 2009


PUNTOS PARA REZAR

“… PORQUE ALLÍ DONDE TENGA SU TESORO, TENDRÁN TAMBIÉN SU CORAZÓN…”

“Pido a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.” [EE46]

.: PETICIÓN: será demandar: “Señor, que pueda encontrar mi verdadero tesoro”
o bien: “Señor, que te reconozca como mi verdadero tesoro”

.: ESCUCHO A DIOS: LC 12,32-48

“Jesús dijo a sus discípulos: "No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino. Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón. Estén preparados, ceñidas las vestiduras y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así! Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada". Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?". El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: 'Mi señor tardará en llegar', y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más".”

.: COLOQUIO… Hablo con Jesús como lo hago con un amigo, de corazón a corazón…

.: EXAMEN de la Oración: es volver a MIRAR, a RECORDAR, para DESCRIBIR lo que me pasó durante la oración… Entonces con todo mi ser y en especial las tres potencias:

– MEMORIA: sentimientos, afectos, re-cordis  (recordar)
– ENTENDIMIENTO: ideas, conexiones, reflexiones, comparaciones
– VOLUNTAD: deseos, ganas, opciones

Miro las IMÁGENES, los PENSAMIENTOS que surgieron a raíz de las imágenes y los SENTIMIENTOS que se me producen a raíz de las imágenes y pensamientos…

Lo fundamental es: ¿Qué es lo que me pasó? ¿Cómo me quedé? ¿Qué mociones (movimientos) descubro que tuve? DESCRIBIR Y ESCRIBIR.

Algunas preguntas que te pueden ayudar:

* ¿Cómo estoy? ¿Cómo comencé? ¿El lugar, sirvió? ¿Tuve distracciones? ¿Qué me distraía? ¿Qué pensamientos me vinieron? De todas las frases que leí, ¿cuál fue la que me gustó? ¿Qué sentí? ¿Qué sentimientos predominaron? ¿Cómo terminé la oración? ¿Cómo me sentía?
* Una vez que escribiste todo esto, describí todos los sentimientos que pudiste encontrar en todas las partes de la oración. Por ahora, advierto lo que siento y lo describo. Y lo escribo. En dónde sentiste más gusto, o al contrario, más disgusto, y también qué sentimiento te dominó…


AMDG

Martes 27/07: Taller de Crecimiento

Familia

Tres imágenes bíblicas para comenzar:

•LA FIGURA DE JOSE: Ponerse en camino de a dos. Compañeros de camino (incierto)

•LOS DISCIPULOS DE EMAÚS: Dos proyectos distintos, un mismo camino. Jesús acompaña, clarifica, y es quien unifica.

•EL ENCUENTRO CON MAGDALENA: “No me retengas” LIMITES.


El Sacramento del matrimonio nunca va a atentar contra nuestra naturaleza y nuestra realidad humana. Está en nosotros, en nuestra relación el seguir haciendo las cosas que nos gustan y nos hacen bien.
Tiene que existir el deseo de caminar con otro. Discernir para hacer elección del estado de vida. Muchas veces creemos que el matrimonio es la regla, que es lo que hay que elegir si no hemos optado por un estado de vida religiosa. Influencia cultural.
El seguimiento de Jesús expresado en el amor humano reclama grandeza de corazón, humildad para descubrir el camino, gestos de verdadera escucha y respeto por el otro haciendo del encuentro una verdadera comunión e intimidad.
Exige además la magnanimidad de un corazón lleno de misericordia que aceptó primeramente el perdón de Dios.

Los límites:
La afirmación de los propios límites crea relaciones saludables.
El encuentro de Jesús resucitado con María Magdalena muestra cómo la delimitación crea una relación. (Jn 20, 1-18)


“No me toques porque aún no he subido a mi Padre”. NO ME RETENGAS
Jesús pone un límite. No permite que lo retengan, pero esta delimitación no destruye la relación. Por el contrario permite la relación en otro nivel. En el otro siempre existe algo que está sustraído a nuestro acceso.


María Magdalena puede soltar a Jesús porque la palabra del amor que ha escuchado es mas fuerte que el no de la delimitación. El no de la delimitación profundiza su amor, y confirma ese amor en un estado profundo: TE AMO

Peligros en el amor: (ej. De la hiedra)

La cercania excesiva daña, siempre se necesita también cierta distancia. Las personas deben delimitarse entre si, deben soltarse para volver a sentir ganas de estar el uno con el otro. Si las parejas están demasiado juntas, a menudo también aumentan las agresiones, y estas, son un llamado para reservar el espacio propio.
El peligro es no ver al otro en su propia existencia, como el totalmente otro, sino que lo percibo en la medida en que me ayuda a encontrarme a mi mismo.
En el otro existe un espacio al cual no tengo acceso, y sólo si respeto este misterio la relación será exitosa. Si en cambio necesito al otro para mi propia realización, constantemente estaré decepcionado.
La pareja debe desarrollar un equilibrio entre el yo y el nosotros, entre la autonomía y la unión, y entre el dar y el recibir. El que quiere hacer todo solo se aparta tanto del otro que no puede existir un espacio común necesario para la vida en pareja. Quien solo es dador, en algún momento se sentirá usado. Y el tomador será cada vez más pasivo y carente de ideas, se apaga. Sólo si ambos toman y dan nacerá una relación mutua que no estreche sino que sea fecunda.
Una relación saludable también necesita la agresión como fuerza delimitadora y simultáneamente aferradora para mantenerse viva.
En el amor muchas veces se suprimirán los límites para fusionarse entre sí. Pero luego volverán a establecerse los límites para poder comunicarse recíprocamente.
Los límites brindan claridad a la relación, y por ende LIBERTAD.

¡No me toques!
Un amor que encarcela, estrecha al otro y ahoga poco a poco el amor. El amor precisa una actitud que encontramos en las claras palabras de Jesús: “¡No me toques!”. Cuando alguien siente que lo retienen tratará violentamente de soltarse y liberarse. O se sustraerá cada vez más al amor del otro. Para que el amor permanezca vivo NECESITA CERCANIA Y DISTANCIA. Este equilibrio ES UN ARTE. (EJ de los ERIZOS de Freud)

Todo vínculo es un proceso de construcción, y sus materiales más ricos son las diferencias y el modo en que se aprende a complementarlas sin anularlas.


EL CAMINO PARA EL AMOR:

Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás. Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación. Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar,ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí. Ninguna relación te dará la paz que tu mismo no crees en tu interior. Ninguna relación te brindará felicidad que tu mismo no construyas. Solo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle bien convencido: "No te necesito para ser feliz". Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer. Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra. Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable. Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que sólo trae frustraciones. Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle a la otra persona "Sin ti me lo paso bien", ese día estarás más preparado para vivir en pareja.

Nos hemos educado en la idea de la "media naranja", en que somos seres incompletos que necesitamos del otro para hallar la sensación de plenitud. Los cuentos de hadas siempre terminan con el encuentro del príncipe azul y el consabido "y vivieron felices". Y creemos en esos cuentos. Y nos empecinamos en habitarlos. Entonces aparecen frases como "el otro me hace sufrir" , "el otro no comprende" y permanecemos atados a relaciones donde seguimos esperando que algo externo a nosotros cambie, y nos traiga la paz, el equilibrio, el amor, la felicidad. Nada encontraremos en el otro si primero no lo hallamos en nosotros. Es un largo proceso que puede tomarnos toda la vida, y al transitar ese camino, nos encontramos con partes nuestras que preferiríamos no reconocer, con dolores, con miserias personales... pero vale la pena. Antes de acudir al encuentro del otro, deberíamos intentar el encuentro con nosotros mismos...

Autor Desconocido

Una cosa es amar mucho y otra cosa es amar BIEN. Hay que amar bien!

“TODO EXCESO ENFERMA” (El secreto es la armonía).
ARMONIA: Es la actividad del amor. Si me amo a mi mismo tengo que buscar la armonía, y si amo a alguien tengo que estar en armonía. “SI SOY MEJOR, DOY MEJOR. SI DOY MEJOR, HAGO MEJOR”.

“EL MIEDO SIEMPRE DICE TAPA Y CALLA, EL AMOR SIEMPRE DICE ABRE Y HABLA”



IMÁGENES BIBLICAS PARA REFLEXIONAR:

EMAÚS:

La flexibilidad. La capacidad de caminar y desandar el CAMINO.

RECONOZCO:
Mirar al cielo
Pronunciar la Bendición (dar gracias)
Lo partió.


MARIA MAGDALENA:

¿Siento que puedo amar sin poseer?
¿Sé poner límites en el amor (relaciones, vinculos, amigos, pareja, familia, etc)?
¿Me siento libre para decir “no” sin temor a que el otro se ofenda? “No me retengas”

JOSE:


¿Puedo asumir al otro tal cual es (distinto que yo)?
¿Qué situaciones NO COMPRENDO pero me invitan a caminar de todos modos? (LA DIVINIDAD SE ESCONDE) EE
¿Puedo ser sostén de otros?
¿Puedo colaborar sin GRATIFICACIONES estridentes?
¿Siento verdaderamente que los materiales más ricos en una relación son las DIFERENCIAS y el modo en que se aprende a complementarlas sin anularlas?

Extracto de Erich Fromm: El arte de Amar
Además del elemento de dar, el carácter activo del amor se vuelve evidente en el hecho de que implica ciertos elementos básicos, comunes a todas las formas del amor. Esos elementos son: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento.

Que el amor implica cuidado es especialmente evidente en el amor de una madre por su hijo. Ninguna declaración de amor por su parte nos parecería sincera si viéramos que descuida al niño, si deja de alimentarlo, de bañarlo, de proporcionarle bienestar físico; y creemos en su amor si vemos que cuida al niño. Lo mismo ocurre incluso con el amor a los animales y las flores. Si una mujer nos dijera que ama las flores, y viéramos que se olvida de regarlas, no creeríamos en su "amor" a las flores. El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Cuando falta tal preocupación activa, no hay amor. El Amor y el trabajo son inseparables. Se ama aquello por lo que se trabaja, y se trabaja por lo que se ama. El cuidado y la preocupación implican otro aspecto del amor: el de la responsabilidad. Hoy en día suele usarse ese término para denotar un deber, algo impuesto desde el exterior. Pero la responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto enteramente voluntario, constituye mi respuesta a las necesidades, expresadas o no, de otro ser humano. Ser "responsable" significa estar listo y dispuesto a "responder". Jonás no se sentía responsable ante los habitantes de Nínive. El, como Caín, podía preguntar: "¿Soy yo el guardián de mi hermano?" La persona que ama, responde. La vida de su hermano no es sólo asunto de su hermano, sino propio. Siéntese tan responsable por sus semejantes como por sí mismo. Tal responsabilidad, en el caso de la madre y su hijo, atañe principalmente al cuidado de las necesidades físicas. En el amor entre adultos, a las necesidades psíquicas de la otra persona.
La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por un tercer componente del amor, el respeto. Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma, en la forma que les es propia, y no para servirme. Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo necesito que sea, como un objeto para mi uso. Es obvio que el respeto sólo es posible si yo he alcanzado independencia; si puedo caminar sin muletas, sin tener que dominar ni explotar a nadie. El respeto sólo existe sobre la base de la libertad: " l'amour est l'enfant de la liberté", dice una vieja canción francesa; el amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación.
Respetar a una persona sin conocerla, no es posible; el cuidado y la responsabilidad serían ciegos si no los guiara el conocimiento. El conocimiento sería vacío si no lo motivara la preocupación. Hay muchos niveles de conocimiento; el que constituye un aspecto del amor no se detiene en la periferia, sino que penetra hasta el meollo. Sólo es posible cuando puedo trascender la preocupación por mí mismo y ver a la otra persona en sus propios términos. Puedo saber, por ejemplo, que una persona está encolerizada, aunque no lo demuestre abiertamente; pero puedo llegar a conocerla más profundamente aún; sé entonces que está angustiada, e inquieta; que se siente sola, que se siente culpable. Sé entonces que su cólera no es más que la manifestación de algo más profundo, y la veo angustiada e inquieta, es decir, como una persona que sufre y no como una persona enojada.
Pero el conocimiento tiene otra relación, más fundamental, con el problema del amor. La necesidad básica de fundirse con otra persona para trascender de ese modo la prisión de la propia separatidad se vincula, de modo íntimo, con otro deseo específicamente humano, el de conocer el "secreto del hombre". Si bien la vida en sus aspectos meramente biológicos es un milagro y un secreto, el hombre, en sus aspectos humanos, es un impenetrable secreto para sí mismo -y para sus semejantes-. Nos conocemos y, a pesar de todos los esfuerzos que podamos realizar, no nos conocemos. Conocemos a nuestros semejantes y, sin embargo, no los conocemos, porque no somos una cosa, y tampoco lo son nuestros semejantes. Cuanto más avanzamos hacia las profundidades de nuestro ser, o el ser de los otros, más nos elude la meta del conocimiento. Sin embargo, no podemos dejar de sentir el deseo de penetrar en el secreto del alma humana, en el núcleo más profundo que es "él".


AMDG

Martes 13 de Julio de 2010: ORACION

“Eligiendo la mejor parte ”

Preparación: Busco un lugar donde pueda rezar, determino el tiempo de oración, también una postura corporal cómoda y relajada, me tranquilizo, tomo conciencia de las sensaciones, sonidos, la respiración y del silencio.

Me dispongo a sentirme en la presencia de Dios le abro la puerta de mi corazón. Busco encontrar en mi interior la presencia del Señor y eso es lo único importante… Me presento ante Él. Siento que Dios me ama, me mira, me escucha, me conoce…

Petición: “Jesús que al igual que María pueda encontrar y elegir la mejor parte…..”

Composición de lugar:

Nuestra propia vida, familia, amigos, trabajo, compromiso social y político, comunidades, apostolados, estudio….Mis momentos de contemplación que fortalecen mi acción….

Escucho a Dios: Lucas 10, 38 – 42 El encuentro de Jesús con Marta y María

Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude". Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. Sin embargo, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada"
. Palabra del Señor.

Guías para la oración:

Leo despacio el texto con el que voy a rezar gustando cada palabra, cada frase, cuando encuentro algo con un sabor especial o donde siento que Dios me habla, me detengo, repito suavemente la frase, trato de meditar con el corazón, con los afectos. No es necesario terminar el texto, lo importante es profundizar y detenerme donde Dios me da a sentir algo especial. No se trata ni de pensar, ni de hacer reflexiones, sino sentir y gustar internamente.

¿Cuál es mi prioridad número uno? ¿ desde que parámetros hago mis elecciones cotidianas? ¿Cómo me vinculo con mis amigos? ¿tengo amigos de mi sexo opuesto? ¿Me vinculo desde y con el corazón? ¿ me detengo con ellos? Y ¿con mi mejor Amigo? ¿Es Jesús mi gran amigo? ¿Cómo son mis encuentros con Jesús?
¿Qué me motiva a servir? ¿Es Jesús el que sirve a través mío? ¿ o es mi humanidad? ¿ soy suave como el espíritu o impongo? ¿Cuáles son mis actitudes al encontrarme con mis prójimos? ¿qué me inquieta?

Para profundizar en:

El gesto de Jesús, que pasaba cerca del pueblo de sus amigos y se detiene, entra, va a visitarlos, (su vida era activa una persona con una gran misión), se regala espacios de gratuidad, de encuentro con sus amigos para dialogar estar, seguramente compartía sus andanzas, sus sueños, sus miedos, sus deseos y escucha los de sus amigos/as. Jesús esta con ellos por entero toda su persona, cuerpo y alma.
Cultiva las amistades aún con mujeres (lo que puede significar en ese momento histórico). Los amigos son esos regalos de Dios en los que El se hace presente para regalarnos una vida más bella, es tan sutil y cuidadoso siempre se ocupa de ponernos amigos en cada etapa de la vida, vamos creciendo y nuestros amigos nos acompañan. Jesús siempre en medio, va madurando nuestros vínculos de amistad que son los bienes más preciados que tenemos y aún la amistad entre varones y mujeres.

También nos anuncia ocupaciones distintas, las de Marta y María, no juzga cual esta bien y cual mal, solo dice que la de María es la mejor porque no le será quitada.
Alude al Antiguo Testamento que se refiere a la porción de herencia distribuida entre las tribus, según el salmo 16 (15). La parte más hermosa de la heredad es el Señor; María eligió poner en su vida como principio fundamental a Jesús y consecuentemente se sienta a sus pies.

Marta recibe la visita de su gran amigo Jesús y en el afán de servirlo y atenderlo se inquieta en varias cosas.

Nuestro carisma ignaciano nos invita a ser contemplativos en la acción, a descubrir a Dios en todas las cosas del mundo. También a ser hombres y mujeres para los demás.
Principio y Fundamento (EE 23), El hombre es creado para alabar, reverenciar y servir a Dios, y las otras cosas de la tierra son creadas para el hombre y para que le ayuden a conseguir el fin para el que es creado………..El hombre ha de usar de ellas tanto cuanto le ayuden para su fin,………solamente deseando y eligiendo lo que conduce al fin para el que somos creados.
Meditemos cuan tomados por las acciones del mundo estamos hoy, cuantas propuestas que muchas veces nos alejan de nuestro fin sin embargo las elijo porque la sociedad, cultura, etc me las imponen. También medito sobre mis vínculos si soy una persona espiritual y puedo crecer de mis vínculos con los demás y si por el reflejo de mi vida otros crecen, si soy instrumento de Dios.
Estamos invitados a saber leer los signos de los tiempos que vivimos e interpretarlos bien desde la Palabra en oración y diálogo espiritual con otro (acompañamiento, discernimiento).
Aprovecho este encuentro de hoy con El y le comparto sobre mi vida, sobre mis acciones, sobre mis amistades, sobre mis momentos de contemplación.

Entendimiento (re-flexión, comprensión, pensamientos) trato de darle nombre a cada elección que El me invita a seguir y aquellas opciones que no me conducen al fin de mi vida.

Coloquio: Elijo con que persona cercana (Jesús, algún santo amigo, la virgen) quiero hablar, un diálogo libre de corazón a corazón… o puedo terminar con la siguiente oración:

"Querido Jesús compañero y amigo del alma, dame la gracia de estar atento a lo más importante en todo lo que hago en mi familia, trabajo, relaciones, comunidad, para que siempre me quede con lo mejor, enseñame a amar que mi modo sea tu modo, a amigarme, a servir, a cuidar a mimar tiernamente a ser un buen amigo, hermano, padre, madre, compañero, atento a los momentos del otro a expresar desde el alma el amor a los demás, a seguir creciendo en vos para Más Amar y Servir, te quiero mucho Jesús…”

Examen de la Oración: El exámen es volver a mirar, a recordar, para describir lo que me pasó durante la oración… Entonces con todo mi ser y en especial las tres potencias: Memoria (sentimientos, afectos, recuerdos) – Entendimiento (ideas, conexiones, reflexiones, comparaciones) – Voluntad (deseos, ganas, opciones). Miro las imágenes, los pensamientos que surgieron a raíz de las imágenes y los sentimientos que se me producen a raíz de las imágenes y pensamientos…
Lo fundamental es: ¿Qué es lo que me pasó? ¿Cómo me quedé? ¿Qué mociones (movimientos) descubro que tuve? Describir y Escribir.
* ¿Cómo estoy? ¿Cómo comencé? ¿El lugar, sirvió? ¿Tuve distracciones? ¿Qué me distraía? ¿Qué pensamientos me vinieron? De todas las frases que leí, ¿cuál fue la que me gustó? ¿Qué sentí? ¿Qué sentimientos predominaron? ¿Cómo terminé la oración? ¿Cómo me sentía?
Una vez que escribiste todo esto, describí todos los sentimientos que pudiste encontrar en todas las partes de la oración. Por ahora, advierto lo que siento y lo describo. Y lo escribo. En dónde sentiste más gusto, o al contrario, más disgusto, y también qué sentimiento te dominó…


AMDG.

MARTES 06 DE JULIO DE 2010

TALLER IGNACIANO
“ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL”

… Me las arreglo solo, ¿y qué? … ciertamente ¡NO ES VERDAD!

.: Mi vida es un regalo y un don… es una sola y ya empezó… ¡No hay marcha atrás!

.: Soy libre… posibilidad de elegir hacia donde voy.
“Caminar a solas es posible pero el buen andariego sabe que en este viaje de la vida se necesitan compañeros de camino”…

.: confrontar con otro. Es maravilloso tener un testigo o espejo con lo que me estaba pasando.

.: vínculo de confianza (no necesariamente amistad).

.: no es terapia (tanto-cuanto… tal vez sea necesario tener un psicólogo o psiquiatra).

.: constancia para la entrevista.

.: LUZ – AUXILIO – AYUDA PARA DESCUBRIR QUÉ QUIERE DIOS PARA MI VIDA.

.: no es juez, ni médico, ni amigo.


Cualidades de un buen acompañante (junto con otras pero destacamos estas):

 Persona orante
 Capacidad de escucha
 Disponibilidad (tiempo)
 Empatía
 Discreción

El acompañado:

1. Tomar la iniciativa.
2. Evaluar (examinar) los encuentros.
3. Revisar la propia vida.

.: Acompañamiento no es lo mismo que Reconciliación, en el primero se recibe/da la gracia de acompañar/ser acompañado, en el segundo se recibe/da la gracia del perdón y la misericordia de Dios. Si me acompaño con un sacerdote, no necesariamente tengo que reconciliarme con él, quizás es mejor reconciliarse con otro sacerdote. Tienen algunas similitudes, pero esencialmente no son lo mismo. Me puedo sentir a gusto con mi acompañamiento, pero la gracia de la Reconciliación es irreemplazable.
Si estás buscando un acompañante envianos un mail a info@encuentrosignacianos.org y te enviaremos un listado de servidores del CEIA que están dispuestos a acompañarte.
A Mayor Gloria de Dios.

Martes 29 de Junio: Cine Debate

“CAMINO A CASA”


Origen: Corea (2002) - Género Drama
Dirección: LeeJeong-Hyang
Elenco: Kim Eul-Boon, Yoo Seung-Ho, Min Kyung-Hoon, Yim Eun-Kyung y Dong Hyo-Hee.

Acostumbrado a las comodidades del mundo moderno, un caprichoso niño de siete años debe quedarse con su abuela en un pequeño pueblo rural, mientras su madre busca trabajo Y gracias a esa relación que nace con su abuela, él comienza a ver el mundo que lo rodea con una nueva mirada de respeto y aprecio. Al principio, Sang-woo rechaza con rudeza el estilo de vida de su abuela. Pero gradualmente, a través de las permanentes manifestaciones de amabilidad y afecto por parte de ella, aprende a aceptar y comprender los simples placeres de la naturaleza y de su vida cotidiana. Cuando Sang-woo deja el pueblo ya es un niño diferente. Debido a su abuela, cambia radicalmente la forma de ver el mundo, adoptando una visión más humana.

Tremendo éxito de público y ganadora de varios de los premios otorgados el año pasado por la Academia Coreana de Cine, Camino a casa es el primer film de ese origen que se estrena comercialmente en la Argentina.

Jeong-Hyang se ha mostrado interesada en aclarar que su película (que narra la relación entre un chico caprichoso y su abuela sordomuda, y está dedicada “a todas las abuelas del mundo”) no es ningún film de arte sino una película comercial, y que sólo pretende ser “divertida, fresca y conmovedora”. Potencialmente simplota (por algo ha resultado la primera película de Corea del Sur en conseguir distribución comercial en Estados Unidos) es, sin embargo, el modo en que Lee Jeong-Hyang pone su historia en escena - con mínimos recursos, sólo dos actores en cuadro durante casi todo el metraje y una casi total ausencia de palabras-, lo que convierte a Camino a casa en un film de gran pureza cinematográfica. Y esto es, paradójicamente, aquello a lo que nueve de cada diez directores de “cine de arte” aspiran.

Jeong-Hyang decidió, con el mayor acierto, que quienes acompañen al pequeño protagonista (que venía de una experiencia anterior en televisión) sean gente del lugar, lo cual dota a ese mundo de una intransferible carga de autenticidad. Esta elección se hace particularmente provechosa en el caso de la anciana, una mujer tan de la zona que ni siquiera sabía, antes del rodaje, qué cosa era una película. Pequeña, apergaminada y torcida por la osteoporosis, no hay actriz sobre la tierra que pueda haber representado a esta anciana con mayor fidelidad que la señora Kim Eul-Boon, que no necesita de palabras para hacer que su abuela –sufrida, silenciosa y tenaz– quede grabada a fuego en la memoria del espectador.



PROPUESTA DE TRABAJO EN GRUPO:

Compartir en grupos de dos o tres:

1. ¿Con qué personaje me identifico? ¿Qué actitudes me llamaron la atención o me conmovieron?


2. ¿Que me dice a mí (la imagen, frase, escena, etc.)? ¿Que sensación tengo o me llevo de la película?

Martes 22 de Junio: Taller Ignaciano

“PRESUPUESTOS BÁSICOS DEL DISCERNIMIENTO”

Para los cristianos el sentido de la vida radica en amar. Por eso Dios nos plantea que el amor (a Él, a los demás y a nosotros mismos) es el único mandamiento que realmente importa. Por eso si nosotros amamos radical y profundamente estamos en el camino de la liberación, la salvación, la plenitud. Entonces la pregunta clave es: ¿yo cristiano, hoy y aquí, cómo vivir lo más radical, profunda, plena y concretamente el amor? El cristiano deberá discernir de entre todas las posibilidades que tiene cuál es la más conducente para vivir el amor. Cotidianamente deberemos preguntarnos ¿qué hacer y cómo?, ¿qué actitudes impulsar, cuáles evitar?, para que cada uno encuentre su camino de ser auténtico cristiano.

Propongo aquí, algunos presupuestos básicos del discernimiento espiritual que yo considero importantes:

a. Somos criaturas de Dios, hechas a su imagen y semejanza. Dios nos dotó de la capacidad de permanecer en contacto con él. Nuestra relación, nuestra comunicación con él es posible porque nos dio un corazón que está en sintonía con su corazón, nos dio inteligencia como la de él, nos doto de voluntad, libertad, capacidad de amar y ser amados, etc. Dones todos que nos permiten crear, mantener, enriquecer, profundizar nuestra relación íntima con Dios. Somos sangre de su sangre, carne de su carne, espíritu de su espíritu, por lo tanto la comunicación con Él es algo natural, es parte de nuestro “equipo”, sólo falta que lo ejercitemos lo mejor posible.

b. Los seres humanos somos un conjunto de dimensiones muy unidas entre sí, complementarias, indisolublemente entrelazadas: física-biológica, psicológica racional, psicológica afectiva, social y espiritual. Para establecer una relación profunda e íntima con Dios es necesario poner en juego todas las capacidades que tenemos, y cada una de estas dimensiones nos brinda posibilidades de comunicación con Dios. Una comunicación integral, lo más plena posible sólo se logra si vivimos de manera integrada y armónica todas nuestras dimensiones.

c. La iniciativa de comunicación es de Dios, él siempre está disponible al contacto, al encuentro, al diálogo. Dios es el Padre inmensamente bueno, que nos ama incondicionalmente, siempre dispuestos a recibirnos, a dialogar, a compartirnos su vida, a abrazarnos... El discernimiento es un instrumento para que nosotros mantengamos abierta la comunicación con Dios.

Lo que sustenta nuestra vida, lo que le da sentido y plenitud es que Dios nos ama primero: “Envió Dios a su Hijo único a este mundo para darnos la vida por medio de Él. Así se manifestó el amor de Dios entre nosotros. No somos nosotros los que hemos amado a Dios, sino que Él nos amó primero...” (1Jn 4,9-10). Dios se mantiene fiel, su amor no se acaba, Él sigue y seguirá presente y activo en nuestra vida, en nuestra historia “... ‘Mi Padre sigue trabajando'. Yo también trabajo’...” (Jn 5,17)

d. La voluntad de Dios es que tengamos vida y la tengamos en abundancia (Jn 10,10). Dios no quiere otra cosa que nuestra realización plena, que todos vivamos, aquí y ahora, lo más plenamente posible. Y esto implica que atendamos todas nuestras dimensiones y necesidades: físicas-materiales, psicológicas-afectivas y espirituales. Buscar su voluntad es pues buscar nuestra plenitud. No debemos temer el dialogo con nuestro Padre Dios, el nunca nos propondrá nada que vaya en contra de nuestra integridad ni de nuestra dignidad. Discernir significa entonces que cada quien dialogue con Dios para buscar y vivir en concreto este plan de vida plena. También significa que en comunidad busquemos que la mejor forma de convivir, de ir construyendo el Reino de Dios desde ahora, en espera de la realización plena que será gracia de Dios (cfr. GS 66. 72).

Dios nos creó y además nos hizo buenos (Gén 1,31). Todo lo creado por Dios, es bueno. Por lo tanto todo nos ayuda a vivir la voluntad de Dios. Debemos usar todo lo que Dios nos dio para vivir: "Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila, valiéndose de todas sus armas" (Ef 6,13). De todo lo que hay en el mundo debemos elegir en cada situación concreta aquello que más nos lleve a vivir en plenitud el mandamiento del amor, la voluntad de Dios.

e. Dios nos hizo libres, Él no nos obliga a seguir su plan, su proyecto, su voluntad. Nos invita, nos propone pero jamás se impone sobre nosotros. Si no fuera así entonces no tendría caso que hiciéramos discernimiento. Si fuéramos “robots” programados, si Dios fuera como un titiritero que manejará con hilos nuestras vidas no habría necesidad de discernir. Pero no son así las cosas. Dios respeta nuestra libertad y por eso es necesario discernir, la vida, la realidad está llena de posibilidades unas buenas, otras mejores para vivir en plenitud; por eso se hace necesario elegir y optar por la mejor, la que más nos posibilite esa vida plena para mí y los demás.

El discernimiento es una de las armas que tenemos para ver qué hacer y cómo hacerlo, de tal manera que vivamos lo más fiel y concretamente la voluntad de Dios. El discernimiento supone una actitud de “indiferencia”, de libertad ante todo lo creado para optar por lo que más nos lleve a vivir la voluntad de Dios; también el discernimiento, al ejercitarlo, fortalece la auténtica libertad de los hijos de Dios: “Ustedes, hermanos, fueron llamados para gozar la libertad; no hablo de esa libertad que encubre los deseos de la carne; más bien háganse esclavos unos de otros por amor...” (Gál 5,13).

Liberarnos de todo aquello que nos obstaculiza el vivir radicalmente el amor implica un gran esfuerzo. Debemos luchar contra las influencias externas que nos desvían del camino; pero también, y más importante, debemos luchar contra nuestras propias tendencias contrarias al amor. Dios nos hizo buenos, pero no podemos negar que tenemos limitaciones. Somos luz y oscuridad, gracia y pecado, vida y muerte. Esta realidad es innegable. Por eso debemos estar atentos y ser críticos ante nuestros criterios, juicios, impulsos, deseos, ideas, interpretaciones de la realidad, etc., para descubrir cuáles nos acercan y cuáles nos alejan del amor, de Dios, de la plenitud. No se puede afirmar que todos nuestros deseos, impulsos, criterios... son todos y siempre contrarios a Dios. Si así fuera no tiene caso hacer discernimiento, bastaría con hacer siempre lo contrario a estos deseos, impulsos, criterios para cumplir la voluntad de Dios. Y tampoco podemos caer en la postura ingenua e irresponsable de afirmar que todos nuestros deseos, impulsos, criterios nos llevan a Dios.

No somos perfectos, pero somos perfectibles, vamos en un proceso de integración, de liberación, de salvación. Y esto implica irnos despojando de aquello que nos estorbe, nos esclavice. Despojarnos interna y externamente, personal y comunitariamente debemos buscar, encontrar los elementos que obstaculizan nuestra vida plena, la voluntad de Dios. En este sentido, debemos guardar una actitud crítica ante la ley. Las leyes se generan e instituyen para ayudarnos a seguir el camino correcto de humanización; pero cuando cualquier ley deja de servir para ese fin es necesario quitarla y generar otra más iluminadora e impulsadora.

f. La clave de la vida cristiana es conocer a Jesús, porque entre más lo conocemos más los amamos y entre más lo amamos más lo seguimos. Conocer sus sentimientos, sus pensamientos, deseos, proyectos, ideales, esperanzas, preocupaciones, etc. Ser cristiano no es sólo luchar por la justicia, la paz, la fraternidad. Es eso y más: amar a Dios. Este amor debe ser la fuente de todo lo que hacemos o dejamos de hacer.

Conocerlo significa relacionarme con él como mi hermano, compañero, amigo; significa ir sintonizándome más con sus criterios, proyectos, impulsos, necesidades, juicios, valores, etc.: “Como hijos amadísimos de Dios, esfuércense por imitarlo, sigan el camino del amor, a ejemplo de Cristo que los amó a ustedes.” (Ef 5,1).

El discernimiento para que sea lo más auténticamente cristiano supone esta identificación con Jesucristo, supone que la persona vive ya un proceso y un compromiso de fe, supone ya un grado de amistad con Jesús. Y, al mismo tiempo, nos ayuda a avanzar en este encuentro personal con Jesús. El discernimiento cotidiano es un excelente medio para profundizar la cercanía con Dios. Este proceso de conocimiento pide poner en práctica todas mis capacidades físicas, psicológicas, afectivas, intelectuales, espirituales. Rezar, meditar, contemplar, reflexionar, estudiar, trabajar, dialogar, compartir, amar etc. son verbos que constantemente debemos practicar para avanzar en la identificación con Jesús.

Martes 22 de Junio: Taller Ignaciano

"Discernimiento Ignaciano"

BUSCA UN TIEMPO PARA TI Y PARA EL SEÑOR. Ejercítate, pues, en orar cada día sobre tu vida. Haz para ello una pausa de paz en el tiempo. No es un esfuerzo de introspección, quizás morbosa, sino de reconocimiento del Señor. Búscate un tiempo propicio y, para empezar, reaviva tu fe en la presencia del Señor aquí y ahora y en ti. Presencia no es la mera cercanía física, indiferente y sin relación personal. El que está en todas partes, existe y está en ti y contigo y para ti, aquí y ahora. Hazte tú también presente, así, ante el Señor.

PIDE ILUMINACIÓN.- Pídele al Espíritu su luz para saber verle en la opacidad de tu vivir ordinario, en las experiencias germinales de vida y en las de desgarro y muerte; en las de consolación y en las de desolación. No te quedes miope sin ver la mano y el corazón de Dios en lo que ha sido tu vida de hoy, aun en lo aparentemente insignificante. Recorre y mira despacio, contempla con perspectiva y objetividad, sin juicios ni rechazo, “cómo te ha ido hoy”, lo que ha pasado y te pasa. Fíjate en las personas que se han cruzado contigo, las circunstancias que han tejido tu jornada, lo que has hecho, lo que has sentido, vivencias, reacciones, actitudes interiores, llamadas del Señor, … No trates de abarcarlo todo cada vez, sólo lo que emerja en tu consciencia, lo que te destaca o, quizás, lo que ha marcado tu hoy.

AGRADECE.- Descubre, en ese hoy que has vivido, el amor del Señor por ti. Dale gracias de lo que has recibido de El. Tu vivir ha sido pura gracia. Todo te ha sido dado gratis, todo para tu bien (Rom 8, 28-38); incluso del mal ha cosechado bien para ti y para el mundo. Y en lo que te ha dado, se te da Él mismo. Concreta tu gratitud por las personas o acontecimientos que han sido cauces de su amor, mediaciones de su gratuidad; también en las pequeñas cosas que ya miras como naturales o debidas y son, sin embargo, detalles de Alguien que no te olvida y te acompaña, milagros a los que te has acostumbrado. No agradecer es no aceptar ser amado. La mayor parte de toda oración ha de ser de admiración y agradecimiento, porque todo es gracia, don de Dios.

PON TU OÍDO, SIENTE CON EL CORAZÓN. Y escucha al Señor. En todo lo que ha configurado tu vida de hoy resuenan, si sabes escuchar, en tu interior, en tu más profundo centro, palabras dirigidas personalmente a ti. “La unción que han recibido de El permanece en ustedes y no necesitan que nadie les enseñe” (1 Juan 2, 27). Palabras sin ruido que guiarán tu vida y tu misión en el mundo. Palabras del Señor que identificarás como del Señor y no tuyas, por la paz, claridad, fuerza y amor, que te desbordan hacia los demás, aumentan tu caridad, tu esperanza y tu fe; con una mirada nueva sobre todo y sobre todos. Te sorprenderás, si eres fiel a esta escucha diaria, que te sugieren lo que quizás no intuías o tal vez rehuías. Aunque no veas el horizonte total, darás al menos con lucidez el paso de hoy, disponible a nuevas llamadas. Irás aprendiendo a discernir lo que el Señor quiere de ti.

EFECTOS INMEDIATOS: Desde esa experiencia del amor de Dios por ti, y sólo desde ella, constatada en tu circunstancia de hoy, mírate a ti mismo; o mejor, contrasta con la ternura del Señor contigo, tu amor y tu desamor con El. Así podrás pedir perdón desde el corazón agradecido al Amor que es nuestro Dios, que no quiebra la caña cascada, ni apaga el pabilo vacilante.

EFECTOS SECUNDARIOS: Poco a poco vivirás así, cada vez más, con Dios tu vida entera. Te encontraras con Él en cualquier parte o circunstancia. Y él será tu referencia permanente para tus decisiones diarias. “No temas, Yo estoy contigo” (Jer 1, 8).